ARTÍCULOS

Selfinterview.

El Contenido más allá del formato.

Maradona es alguien de quien no hablo habitualmente, pero hoy me resulta necesario. La metáfora futbolística siempre me pareció muy útil para describir la carrera de los que, en lugar de goles, buscamos objetivos de comunicación.

Los creativos somos como los jugadores de fútbol. Empezamos jóvenes, tenemos una carrera corta y luego, aún jóvenes, tenemos que reinventarnos para seguir adelante. Algunos juegan en equipos grandes, otros en equipos menos grandes, otros no llegan nunca a primera división. Es una carrera de gran esfuerzo y sacrificio, entrenamiento y dedicación exclusiva, pero como la elegimos apasionada y vocacionalmente, y los objetivos a cumplir realmente lo ameritan, no tenemos derecho a quejarnos. A veces ganamos algún campeonato, a veces ganamos muchos campeonatos y nos convertimos en estrellas. A veces no ganamos nada. Valemos por lo que ganamos, aunque no siempre es el dinero lo que estamos buscando. Nuestra carrera como creativos de primera, termina rápido. Los menos, pueden seguir en su carrera como directores técnicos (cada once titulares y once suplentes hay un solo director técnico y algún que otro ayudante). Algunos otros, pero aún muchos menos, se convierten en dirigentes. Y ya. Es una carrera que puede terminar muy pronto. Especialmente porque a los jugadores, en general, no les enseñan, ni a ellos les interesa saber, cómo funciona el negocio del fútbol. Y como final de esta comparación, me queda agregar que no necesariamente los buenos jugadores luego son buenos directores técnicos, ni los mejores directores técnicos fueron todos buenos jugadores. Y así entonces, volvemos a Maradona.

Por eso, me parecen tan elogiables e interesantes las personalidades de los creativos que triunfan luego de la dirección creativa. Todos, son personas que han logrado lo más difícil: hacer congeniar todos los mundos paralelos. El pasional, el intelectual, el estratégico, el técnico. El humano. Han ejercido sus pasiones, las han dominado y han logrado hacerlas triunfar en un terreno lleno de adversidades y contradicciones. Han creado, han hecho crear, han sabido elegir, han demostrado, convencido, y producido hechos muy por sobre el stndard. Y todos lo han hecho de una forma distinta, personal. Saber qué es lo que ellos saben y los otros no, es una tarea que como creativo me resultará reveladora, imprescindible. Yo también soy un selfmade man, como ellos, pero eso no quiere decir que todas las respuestas las tenga dentro de mí, por eso me interesa sobremanera conocer las de ellos. Para descubrir la pólvora hace falta nuestro propio ingenio, pero también muchos otros conocimientos.

Esta razón me llevó a pensar la idea que concluyó siendo Selfinterview.
Sin desmerecer el trabajo de los periodistas de nuestro rubro, que nos reportan mucha data imprescindible, como creativo siempre sentí que las notas a otros creativos me resultaban insuficientes. Que lo más importante siempre me faltaba y es descubrir sus secretos creativos. Sus zonas íntimas. Si bien, lo más elogiado al comienzo de Selfinterview resulta ser su formato, que es original y oportuno, lo que a mi más me gusta de este proyecto es lo que consigue más allá de la forma. Un diálogo privado entre colegas puede ser una charla muy cerrada. Pero como esto no pretende ser una charla sino un monólogo, valga la redundancia una Selfinterview, es decir una entrevista a sí mismo, yo me he aprovechado de esta intimidad para hacer hablar a mis colegas de las cosas que realmente nos resultan propias y personales a nosotros, llevando la situación casi a la de una sesión de terapia. Donde estas temáticas comunes, en todas las sesiones, nos terminan mostrando lo que es, yo creo, lo más interesante y distintivo de cada uno de ellos: su personalidad.

Finalmente, la experiencia se multiplica. Vistas individualmente, vemos el contenido, vemos cómo piensan los grandes creativos. Vistas en conjunto, en cambio, vemos sus coincidencias y sus diferencias. Vemos las distintas personalidades, sus rasgos comunes y los distintivos. Podemos comenzar a tejer conjeturas, hipótesis. Ver y entender las características que nos reflejan a nosotros en esta casta de elegidos por la industria.

Entonces resulta enriquecedor, observar cómo siendo todos muy carismáticos, hay personalidades más expansivas como la de John Forero o Rodrigo Figueroa Reyes y otras más íntimas y reservadas como Martín Mercado o Jaime Rosado. Visionarios como Vega Olmos, o experimentales como Humberto Polar. Pragmáticos, como César Agost Carreño, mencionando así a los primeros siete creativos escaneados en estas sesiones.

Al verlas completas, uno reconoce cuál es el más corporativo, cuál es el emprendedor, el artesano, el artístico, el pionero, el disruptivo, cuál es el estratega. Pero eso, mejor que a uno se lo cuenten, es descubrirlo. Recorrer personalmente la experiencia Selfinterview.

Esteban Martucci